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A tu sistema inmune le encantan estos tres hábitos



Te vamos a revelar un secreto: ¡nuestro cuerpo es asombroso! En serio; piénsalo. Todo lo que hay dentro de nosotros funciona en conjunto para que podamos reír, pensar, leer y hacer un millón de cosas más que son parte de estar vivos.

Cada cuerpo tiene un “sistema inmune” que le ayuda a combatir las bacterias y los virus dañinos1. Aquí tienes tres maneras de reforzar ese sistema y mantenerte más saludable:

  1. Come muchas frutas y verduras Son buenas fuentes de vitaminas. Las vitaminas A, C, E y D son especialmente beneficiosas para tener un sistema inmune sano. Los expertos recomiendan comer alrededor de dos tazas de fruta y tres tazas de verduras al día2.

  2. Haz ejercicio con frecuencia Fortalece el corazón, los músculos y los huesos, ¡sin olvidar que mejora tu salud mental! Todo esto ayuda a que tu sistema inmune funcione mejor. Los expertos recomiendan una hora de actividad física de moderada a vigorosa al día.

  3. Duerme ¿Has oído que dormir es una buena medicina? ¡Y es verdad! Cuando duermes, tu cuerpo puede concentrar la energía en combatir las cosas malas. Los expertos recomiendan dormir entre ocho y diez horas al día.

Algunos alimentos que fortalen tu sistema inmune

Ajo: Es saludable por distintas razones. Antiguamente se usaba para combatir las infecciones, porque es un eficaz anti-bacteriano y anti-viral y anti-fúngico. Hace disminuir la presión sanguínea y retarda el endurecimiento de las arterias. Las propiedades inmunológicas del ajo se deben a su considerable concentración de compuestos de sulfuro como la alicina. Previene los resfriados y combate la fiebre.


Almendras: La vitamina E que contienen es clave para un sistema inmunológico saludable. Es una vitamina liposoluble, lo que significa que necesita grasa para absorberla de manera adecuada. Las almendras, así como nueces y otros frutos secos, tienen ambas cosas. Unas 46 almendras crudas con piel proveen casi el total de la dosis diaria recomendada de vitamina E.


Arándanos: Tiene un compuesto flavonoide denominado atocianina, que le da su color oscuro, con propiedades antioxidantes y protectoras. Son especialmente valiosos para el sistema de defensa del tracto respiratorio. Un estudio determinó que las personas que los consumían en cantidad eran menos propensas a tener infecciones respiratorias y resfriados.


Cítricos: Limones, naranjas, pomelos o mandarinas estimulan, gracias a la vitamina C, la producción de glóbulos blancos, claves para combatir infecciones. Son especialmente recomendados para prevenir resfriados. Dado que el cuerpo no la produce ni la almacena por sí solo, es preciso ingerir alimentos que la contengan todos los días.


Cúrcuma: Es uno de los ingredientes básicos de muchos currys. Pero esta especia de color amarillo intenso y un tanto amarga se ha utilizado en muchas culturas como antiinflamatorio para los tratamientos de la artritis ósea y reumatoide. Recientes investigaciones han descubierto que las altas concentraciones de curcumina, lo que da a esta especia su color, puede ayudar a paliar los daños musculares provocados por el exceso de ejercicio.


Espinacas: Aunque tiene vitamina C, no es su principal propiedad. Se recomienda especialmente por sus antioxidantes y beta carotenos, que incrementan la capacidad del sistema inmune para combatir infecciones. Favorecen la división celular y reparan el ADN. Hay que hervirlas muy poco para aprovechar de la mejor manera posible sus beneficios. No es tan conveniente completamente cruda, porque al hervirla aumenta su contenido de vitamina A y se permite a otros nutrientes desprenderse del ácido oxálico.


Germen de trigo: Es la parte más interna del grano de ese cereal y sus principales valores son el zinc y las vitaminas E y, especialmente, la B6. Según varios estudios, la deficiencia de esta última causaría una pobre respuesta del sistema inmunitario frente a las enfermedades. Añadirlo al yogur o batidos, e incluso a preparaciones con harina es una buena forma de mejorar la función inmune.


Otros son: Jengibre, Kefir, Kiwi, Ostras, Papayas, Pescados grasos, Pepas de girasol, Sandía.


El sueño y su salud

Conforme la vida se vuelve más agitada, es mucho más fácil pasar más tiempo sin dormir. De hecho, muchas personas sólo duermen 6 horas o menos por noche.

Necesita muchas horas de sueño para restaurar su cerebro y su cuerpo.

No dormir lo suficiente puede ser malo para su salud en varias formas.

Dormir le da al cuerpo y al cerebro tiempo para recuperarse del estrés del día. Después de una buena noche de sueño, usted se desempeña mejor y es mejor para tomar decisiones. Dormir lo ayuda a sentirse más alerta, optimista y a tener una mejor relación con las personas. Dormir también ayuda al cuerpo a combatir enfermedades.


¿De qué manera el sueño nos favorece en nuestro organismo?

El sueño refuerza nuestra respuesta inmune innata, que es nuestra primera línea de defensa ante las infecciones. Durante el sueño, aumenta la memoria inmunológica, esto se refiere a la capacidad del organismo de defendernos ante una infección futura.

Mientras dormimos el sistema inmunitario aprovecha para regenerarse y fortalecerse en sus funciones contra las toxinas y los gérmenes. En medio de la crisis que está generando la pandemia del coronavirus en todo el mundo es momento para que cada persona tome responsabilidad sobre la prevención y cuidado de su salud. Tan importante es dormir bien para fortalecer nuestro sistema inmunológico como alimentarnos adecuadamente y cumplir todas las normas de seguridad sanitaria que viene indicando la Organización Mundial de la Salud como medida de precaución del Covid-19. Si bien las horas de sueño y su calidad dependen de las edades, restarle al menos tres horas a esta rutina es suficiente para reducir la efectividad de importantes células inmunitarias que se estimulan cuando dormimos. Diversos estudios científicos han determinado que no dormir bien de manera prolongada afecta a los llamados linfocitos T o células T que produce la médula ósea y cuyas funciones son parte importante del sistema inmunitario para luchar contra los agentes infecciosos. El insomnio u otros trastornos del sueño también tienen un efecto pernicioso en funciones orgánicas relacionadas con el plasma sanguíneo, las moléculas solubles como la adrenalina y la prostaglandina y también el neurotransmisor adenosina. También las investigaciones han establecido que las personas que duermen menos de siete horas al día son tres veces más propensas a resfriarse que las que duermen ocho horas o más. Sin duda no dormir suficiente debilita nuestro sistema inmunológico, por eso aunado a los niveles de estrés que está causando el avance del coronavirus, requiere de la aplicación de estrategias que permitan la relajación y el sueño como prevención.



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